Stanley Kubrick, en quizás su obra maestra y de más naturaleza humana, "2001: Una Odisea en el Espacio" estrenada en 1968, habla de la evolución, de dónde venimos y hacia dónde vamos, un manifiesto de devoción a la inteligencia humana y lo que somos capaces de generar. Desde los primates, nuestros parientes más cercanos, hasta el viaje espacial y la creación de la inteligencia artificial, la travesía por dicha película nos demuestra que al parecer no tenemos límites para nuestro ingenio. Pero poniéndonos más rigurosos, ¿La evolución y la red guardan alguna relación?
Richard Dawkins, científico dedicado a la teoría de la evolución y quizás el más importante en esa área de estudio luego de Charles Darwin, escribe en 1976 "El gen egoísta", fue y es un cambio de perspectiva a las ideas del evolucionismo, todos los elementos eran conocidos pero sólo el cristal científico de Dawkins fue capaz de cambiar el paradigma de la ciencia de la evolución para ese momento. Su planteamiento fue trasladar el foco de la selección natural de la especie al individuo y más específicamente al gen. Fue controversial, lo importante no era la especie sino el individuo y las características más aptas que este poseía y la capacidad que tenían esas características para su reproducción más fidedigna.
El gen, era la unidad de estudio en la cual la selección natural ejercía su efecto, eran los genes que mejor se adaptaban a sus enemigos (otros genes) los que saldrían victoriosos de esta batalla que ha durado millones de millones de años. Sí, los genes son casi inmortales, o los que son lo suficientemente estables y aptos para su ambiente, interactúan entre sí generando nuevos organismos lo suficientemente duraderos para que ellos puedan reproducir suficientes copias de si mismos y así asegurar su longevidad. Los genes son replicadores, replican o se copian tan fiel y establemente que podríamos decir que viven millones de años a través de nosotros, a través de los animales y plantas, en conclusión somos sus maquinas de supervivencia.
Nuestra corta vida no se compara con la del gen, entre nosotros y nuestros ancestros (Humanos y animales) los compartimos, algunos inexpugnables, otros se han adaptado y cambiado y otros han perecido debido a la selección natural, pero hay un hecho irrevocable, cada uno de los seres vivos de la tierra somos una maquinas de supervivencia, envases o murallas defensivas para los genes, ellos son los que a través de la reproducción sexual o no sexual, se mantienen, sobreviven y se copian millones de veces. El gen fue capaz de generar una capa defensiva de moléculas dentro del caldo de cultivo que era la tierra en su años más primitivos, o fue capaz de generar químicos que atacaban a otro grupos de genes y poder seguir reproduciéndose con el material que era despojado de sus rivales. Con el pasar de millones de millones de años, la selección natural hizo lo suyo generando nuevos mecanismos de defensa y nuevas maneras de reproducirse, los animales, seres humanos, plantas, insectos y el sin fin de especies, somos el resultado de ello.
El resultado de una estrategia cooperativa entre genes, un cuerpo, un envase biológico adaptado para las condiciones en la cuales se ve condicionado. Pero no por ser cooperativa deja de ser egoísta, porque el gen busca su propia supervivencia y en el mayor de los casos algún individuo con su carga genética perecerá antes de poder reproducirla. Pero no por ello los individuos son egoístas, somos capaces de rebelarnos contra la selección natural siendo altruistas, generando acciones que producen el bienestar a otros por encima del nuestro, nuestro cerebro ha llegado a una etapa en que podemos, si así lo queremos, ir en contra de ese gran mecanismo darwiniano haciendo del mundo un lugar menos infeliz o más reconfortante para las especies.
El gen en su afán de supervivencia ha generado un proceso de predicción y simulación del futuro, ha guardado con el pasar de millones de años cargas instintivas dentro de nosotros los animales, para su beneficio, nuestra imaginación es esa herramienta. Podemos imaginar escenarios en los cuales nuestra vida correría peligro, debido a que por ensayo y error el gen entendió que atenta contra su bienestar. Corremos escenarios en todo momento, tomando en cuenta pros y contras, que es lo más beneficioso para "nuestro" futuro, pero en realidad los verdaderos beneficiados son los genes.
De esto surge una idea fascinante para las ciencias sociales, ¿Existen otros replicadores, otros modelos que se replican así mismo de manera tan estable y sostenida que son duraderos a lo largo del tiempo? Pues sí, los memes (Imitación <<Mímeme>> se deriva de una raíz griega de la palabra imitación) como los define Dawkins, son los que están en el caldo de cultivo de la cultura humana, son ideas, formas, procesos, modas y un sin fin de modelos que son reproducidos idénticamente. Pero también tenemos algunos que son replicados con pequeños errores o adiciones por la subjetividad del individuo y estos son capaces de generar nuevos memes.
Podríamos decir que el Internet ha aumentado exponencialmente la velocidad de creación de memes a niveles inexplicables, tanto así que nos topamos con eventos como supercomputadores capaces de alimentarse de la red y aprender de ella analizando los datos no como meros datos numéricos sino con la capacidad de entenderlos como el cerebro humano. Los memes viajan a velocidades frenéticas de un extremo del planeta a otro en cuestión de instantes y su reproducción fidedigna o parcial se produce con la misma histeria. Si aceptamos o rechazamos dichos memes es cuestión de si creemos que los mismos refuerzan los nuestros y de esta manera, el cerebro se convierte en un envase, en una maquina de supervivencia de ideas en donde constantemente la supervivencia se hace visible, la selección natural no sólo puede ser aplicada a la evolución si no al mundo de las ideas que es nuestro cerebro o al Internet si vemos al mismo como una cantidad de conexiones sinápticas artificiales increíblemente gigantesca.
En la red la ideas más aptas, más estables y compartidas son las que gozan de más tiempo de vida, por eso encontramos carnívoros y herbívoros digitales. Carnívoros siempre en búsqueda de una presa, en búsqueda de una idea o de la generación de la misma, son rápidos y astutos, muy adaptados a los tiempos de la red y nos encontramos con los herbívoros, lentos y pesados, con largos tiempos de procesamiento de la información convirtiéndose en presas fáciles de la velocidad de la red y de los carnívoros. Pero como todo es relativo, los carnívoros también son capaces de desarrollar debilidades con respecto a los herbívoros, su velocidad y búsqueda de información puede jugar contra ellos haciéndolos vulnerables a la desinformación y la propagación de la misma. Pero quizás la respuesta de adaptación será un omnívoro digital, no exclusivamente condicionado a ser de una manera o de otra sino adaptarse a lo que encuentra en la red, siendo más crítico y oportunista con relación a la información y procesando dichos datos rápida o lentamente según crea conveniente.
"La ciencia es la poesía de la realidad"
Richard Dawkins.
A continuación el documental sobre "El gen egoísta" de la BBC:
Richard Dawkins.
A continuación el documental sobre "El gen egoísta" de la BBC:

Un titulo bastante interesante, y un planteamiento sin desperdicio: ¿La evolución y la red guardan alguna relación? Precisamente porque conecta lo que es visible del proceso evolutivo (las nuevas tecnologías) con la potencialidad, estabilidad y permanencia de las ideas en un ideario cultural definido en tiempo 2.0. Muy bueno!
ResponderEliminarEn tu comentario, resaltas la importancia de como las redes sociales han aumentado la transmisión y duplicación de memes o Mimemes en la actualidad y como eso se traduce en el desarrollo comunicacional masivo cibernético. En política es sumamente importante ya que nos manejamos a través de ideas, y muchas veces dejamos de lado las nuevas tecnologías en estos procesos, sobre todo en la administración pública, lo que retrasa la eficiencia y conexión con el ciudadano. Saludos!!
ResponderEliminar